LUZ_COLOR_MOVIMIENTO
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UNA PEQUEÑA HISTORIA!!!
TODA UNA VIDA!!!
Danza
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COLORES DE LA DANZA

Los colores también tienen su importancia en esta danza puesto que como se sabe los colores son curativos (Cromoterapia) y podemos usarlos para aumentar nuestra salud y nuestra felicidad. De todas formas cuando una bailarina elige el color de su traje o de su velo no lo hace pensando en querer curar algo o en querer aumentar su salud; lo hace pensando y sintiendo que ese color o esos colores le gustan, le van, conectan con ella. En cada ocasión se podrá elegir distinto color, porque de la misma manera que cambiamos la ropa de diario según nuestra apetencia y estado de ánimo; cambian nuestros sentimientos y deseos con la música o el tipo de baile, con el momento. A menudo nos gusta hacernos nuestros propios trajes, aún sin saber nada de costura, improvisamos con la imaginación algunas prendas que nos puedan sentar bien, exclusivas y creadas con nuestras manos con paciencia e ilusión.
Las ropas de una bailarina y el velo son como una segunda piel. El velo nos protege y nos cubre, nos tapa y nos muestra con su transparencia en el momento deseado. Con el velo se baila y se interactúa, se juega y se comunica. El velo usado de esta forma no tiene mucha antigüedad, parece ser, pero sí que los velos se han estado usando de una u otra manera por la mujer desde que existen.
¿Quién no ha oído hablar de la danza de los siete velos? Una mezcla de mitología y de leyenda llevada a la literatura por Oscar Wilde y al cine por Salomé cuando pidió a cambio de su danza, la cabeza de Juan bautista. Sea como fuere el origen de esta danza lo cierto es que sí tiene su fuerte significado sagrado. La bailarina tiene colgados sobre su traje los siete velos con los siete colores del arco iris que representan las protecciones de las personas, o las máscaras que nos ocultan, diríamos hoy. A medida que baila se va desprendiendo de ellos hasta quedar desnuda. En esta danza la bailarina, la mujer, queda descubierta de sus protecciones, de sus miedos, queda expuesta su cuerpo y su alma, su esencia. El acto de valentía y amor que representa esta danza es de los más grandes que puede hacer una mujer.

Pero volviendo a los colores hablaremos de sus significados dentro de la danza.
El blanco es un color que está en todos los otros colores porque es luz; y la luz está en todas partes. Representa la pureza, lo limpio, lo transparente, la espiritualidad universal, la expansión, incluso el infinito.
El violeta o lila tienen también su significado espiritual de nacimiento, de cambio, de transmutación, de regeneración, de resurgimiento. Es el color de lo femenino porque la feminidad tiene la capacidad creativa innata de resurgimiento y nacimiento continuo.
El azul es el color del Cielo y de Mar y nos da serenidad y paz, nos protege, nos inunda, nos da sabiduría.
El verde es el color de plantas y árboles, de la salud y curación que éstos nos ofrecen, es el color del bienestar y el sosiego, nos da esperanza y futuro
El rojo es el color de la sangre y por tanto de la vida, del vivo fuego, de los sentimientos que bullen, de la pasión y la pura vitalidad, de la acción y la fuerza.
El rosa es el color del amor sentimental que todas las personas deseamos vivir.
El naranja es el color de la alegría, la diversión y el buen humor, del optimismo.
El amarillo o dorado es el color de la iluminación, es luz como el blanco, y es optimismo como el naranja, es la espiritualidad y la sabiduría universal. Es el reflejo del sol y su energía es masculina.
El plateado es el simil y el opuesto del dorado, es energía femenina como el reflejo de la luna, es instinto femenino, es sutiliza, es luz, es también espiritualidad y sabiduría universal.
El negro es el color de la maestría en la danza, es la disciplina y el control, la estabilidad.
Estos y toda la gama posible de colores tienen sus beneficios como un regalo más de la naturaleza del que pocas veces nos percatamos. De nuevo la danza oriental ira descubriéndonos la sabiduría inmensa que poseemos dentro cada una de nosotras, sin darnos cuenta por el ritmo frenético de esta sociedad.

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Colores Bordados En El Cuerpo



la danza existe como terapia pero desde el principio de la vida del ser humano la danza ha sido una terapia, por no decir una forma de expresar, de comunicar, de crear y de vivir.
Cuando empecé a bailar danza oriental llegó hasta mis manos un precioso texto que hablaba de la danza y su significado. Creo que vale la pena leerlo con atención ya que explica lo que cualquier danza puede ser y desde luego lo que la danza oriental es en su esencia desde tiempos remotos y hoy en día.

“El cuerpo siempre se ha considerado como la expresión física del vínculo existente entre el mundo interior y el exterior. Está diseñado para el movimiento y éste es tan natural e importante para la vida como el respirar. El movimiento, equilibra, sana, despierta, infunde energía. Se genera energía psíquica que transformamos en fuerza y conocimiento. Coordina nuestras respuestas físicas y enlaza los hemisferios cerebrales juntando lo intuitivo con lo racional.
Toda danza es gesto y cualquiera de nosotros tiene gestos que son exclusivamente nuestros. Es lo que nos da individualidad y carácter. El gesto une la persona exterior con la interior, y nos sirve como puente para llegar a los aspectos divinos.
La danza invoca y desafía las energías. La acción de esas energías depende menos del talento para danzar, que del hecho de su participación en la danza. Cualquiera que pueda mover alguna parte de su cuerpo puede participar en una danza mágica, aunque no sea más que con el parpadeo de sus ojos o el ritmo de su respiración.
El grado de energía invocada viene determinado por la participación y el significado que se asocia con el movimiento. Todos los gestos y movimientos han de ser simbólicos. Y cuanta mayor significación vinculemos al movimiento, mayor será también la liberación de la energía.
Al bailar la mente reacciona a un nivel más profundo e instintivo. Permite que los pensamientos de todos los días se pierdan en el ritmo de la música. Cuando la danza toma el mando, las restricciones y las inhibiciones de la mente consciente desaparecen.
La danza es el arte del cuerpo, la expresión del ser interior a través de la conciencia del propio cuerpo y del espacio que éste ocupa.
A lo largo de muchos años la danza formó parte de los rituales y ceremonias religiosas. Una persona podía crear un nexo con lo divino y el mundo interior; invocando energías y los misterios que iban más allá de una supervivencia cotidiana. Para la mujer la danza constituía una manifestación natural de su dualidad cíclica, su condición de Diosa y Sacerdotisa.
La mayoría de las danza antiguas eran circulares. Los grupos danzantes erigían el templo marcando círculos sagrados para la danza sobre la propia Tierra.
El círculo es un símbolo antiguo y universal, cuyo poder y movimiento actúan en el reino físico y en el espiritual; simboliza la rueda de la vida que da vueltas constantemente y refleja su perpetuo girar en nuestras vidas. No tiene principio ni fin, lo que nos recuerda, que podemos iniciar nuestra danza en cualquier punto y convertirnos en creadores. Representa todo lo que no es manifiesto, a la vez que todo es posible. Simboliza el seno materno, las energías femeninas primigenias, la iluminación, la intuición y la imaginación creativa. La divinidad femenina, en su símbolo del círculo, es la puerta por la que podemos salir y entrar en los misterios de la vida.
El círculo tiene un aspecto interior y otro exterior; éste último son las actividades de nuestra vida corriente. El interno es el poder de la creatividad del que podemos beber para transformar la realidad exterior. El aspecto externo es lo masculino y el interior lo femenino. Cuando fundimos los dos mediante la danza se libera una energía creatiz innata y se produce un nuevo nacimiento.
El círculo es un símbolo del sol y de la luna. Las energías vitales son cíclicas. Por eso la vida está enlazada con la luna, cuyas energías afectan nuestras vidas por dentro. Las fases lunares son reflejo de sutiles cambios energéticos. En la luna encontramos una cara iluminada y otra en sombras que hablan de una expresión interior y otra exterior.
El círculo nos enseña que no podemos separar lo que somos de lo que hacemos.
Las danzas sagradas en círculo consistían en la repetición de ciertas acciones y ritmos sencillos. La repetición nos recuerda que si no aprendemos las lecciones que la vida nos enseña, estamos abocados a reiterarlos una y otra vez. Cuando fundimos nuestra circunstancia exterior con una alta conciencia interna la lección es eficaz y tiene la virtud de elevarnos en espiral a un nuevo círculo de vida.
La danza circular emplea la acción física para alterar la mente y la conciencia. Es un medio para despertar una conciencia más profunda. Simboliza el sol y la luna, el ying y el yang, la unión del hombre y la mujer. Cuando lo interior y lo exterior se unen comienza la danza de la vida, se crea un espacio de sacralizad, un lugar en el que no existe separación de hombre y mujer, de noche y de día, de oscuridad y de luz, de lo positivo y lo negativo, de lo físico y lo espiritual
El centro del círculo es un punto focal, el bindu. La danza acumula energía en ese punto del círculo. La energía que se despierta, nos ayuda a cerrar el paso a energías no deseadas a la vez que protege y refuerza el bindu.
Danzar en el sentido de las agujas del reloj, genera una energía más masculina; más energética, tiene un efecto centrífugo, de extracción de energía del reino interior, lleva lo espiritual al mundo físico, carga, fortalece y estimula el poder.
El movimiento en sentido contrario es un receptor de energía. La espiral creada se concentra hacia el interior, lo lleva desde su conciencia exterior a su conciencia íntima, favorece la concentración en una misma, estimula la intuición, iluminación e imaginación creatiz, despierta un sentido de intemporalidad y abre la fuerza del pasado, presente y futuro al mismo tiempo. Es un movimiento de fundamentación y equilibrio.
La tradicional danza del laberinto es una variante de la danza circular. La bailarina utilizaba la expresión de su cuerpo para unirse tanto a los ciclos de las estaciones y la luna como al mundo espiritual. Las bailarinas, unas tras otras, recorrían un camino es espiral hasta llegar al centro de un diseño determinado y luego volvían al lugar de partida. De esta forma reflejaban la trayectoria de la luna hacia la oscuridad y su reaparición en la luz. El cambio de las estaciones que se producía cuando la fuerza vital y la luz se retiraban de la Tierra para reaparecer en la primavera. También la trayectoria de la mente durante el ciclo menstrual que se interna en la oscuridad del subconsciente para luego regresar al mundo exterior.
La danza del laberinto durante la luna llena, el nacimiento de un bebé o durante la primavera; tenía la finalidad de expresar el lado humano del ritmo del universo y la fuente de vida. Si por el contrario se elabora durante la luna nueva, una muerte o en otoño, simbolizaba el regresar de la madre oscura para trasladar su sabiduría y claridad interior

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El valor y la importancia de la danza como forma de expresión y comunicación entre hombres y mujeres de distintas épocas y culturas del mundo.
Se presentan diversos reportajes y entrevistas que permiten conocer y entender el significado y la función social, política y religiosa de la danza dentro de las costumbres de los pueblos.

Los dos programas tratan los aspectos sociales y culturales que han intervenido a lo largo de la historia para que la danza se modifique o prevalezca como tradición o entretenimiento.

Muestra la influencia de los proceso sociales en la transformación del lenguaje corporal, así como los ritmos y bailes que reflejan la liberación del movimiento y la expresión de una época. También presenta la función que desempeña la música en la danza y su relación con el movimiento.

Con esta serie, el maestro puede promover en los alumnos el análisis y la reflexión acerca de los distintos significados y funciones que ha tenido la danza desde épocas ancestrales. Puede también comentar y reflexionar acerca de los procesos de cambio en la búsqueda y transformación de nuestro lenguaje corporal.


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